Como niños inocentes, pasamos la vida buscando a una persona la cual
compartir nuestros momentos especiales de la vida.
Miramos por todas las esquinas y rincones y no sabemos donde se ha escondido,
no la encontramos. Y nos es difícil a admitirlo, y como tontos seguimos creyendo que esa
persona va ser cualquiera.
Pero sin duda la peor sensación es la de creer que ya tuvimos a esa persona y que la dejamos
escapar, como el globo que deja escapar el aire, despacio y silencioso , pero que lo deja escapar.
Luego pensamos en lo bueno y lo malo, pensamos en el pasado y el futuro, pensamos en lo que pasó y lo que pasará.
Escuchas a parejas y no comprendes que les pasa por la cabeza, ni su forma de actuar, ni sus gestos, miras a otro lado intentando no pensar en eso, rompiéndonos por dentro. Las letras de las canciones de amor, no son lo mismo, solo traen recuerdos que no querías recordar o piensas en porque esas cosas no te ocurren a ti y piensas si servirán para algo los años y años de espera.
Nos olvidamos de que no todo es eso, incluso a veces, lo tapamos con una mascara que hace aparentar otras cosas, pero que en el fondo, como niños que hemos sido algún día, necesitamos un amor, que remplace al de madre que tanto nos curó y ayudó, una persona que te miré a los ojos y no te diga nada y ambos con una sonrisa tonta tan solo con esa mirada haga que los años de inocencia vuelvan.
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